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viernes, 12 de noviembre de 2010

QUIEN INTENTE GUARDAR SU VIDA...

Las lecturas del final del año litúrgico dan un poco de miedecillo, porque vamos a ver: ¿quién no intenta guardar su vida? Quien no lo hace algo le pasa. La vida la recibimos y lo más normal-habitual-lógico es intentar guardarla. A veces pasa que pesa y duele tanto que se nos hace insoportable. Pero quiero hoy pensar en ese deseo de conservarla, de guardarla, de disfrutarla que todos, de una u otra manera, compartimos. Sin embargo el evangelio de la misa de hoy parece amenazar ese deseo legítimo: "Quien intente guardar su vida, la perderá" dificil, pero para ponewrlo peor viene la segunda parte de este versículo: "Quien la pierda la conservará"
En realidad, como siempre y en todo, se trata de un orden nuevo, de un modo nuevo, de unas preferencias y prioridades nuevas. la novedad de Jesús.
Guardar, perder, conservar, ...
Guarda, mi Señor, nuestra vida
que la perdemos en ti para ganarla en la eternidad.
¿Qué tendré hoy entre manos necesitado de darle la vuelta? ¿qué idea estaré defendiendo y tendré que perderla? ¿qué merece la pena, si no tú Señor, guardar en el corazón como un tatuaje?

jueves, 11 de noviembre de 2010

LOS SUFRIMIENTOS DE MI PUEBLO

Esta mañana he leído de corrido las lecturas de la misa y al terminar me he vuelto al comienzo de la primera y ahí se me ha "ido" la hora entera:
“Querido hermano: Me alegró y animó mucho tu caridad, hermano, porque tú has aliviado los sufrimientos del pueblo”  (de la Carta a Filemón)
Y es que si un día recibimos  una carta con ese encabezamiento pienso que habrá merecido la pena vivir. Quien alivia y consuela a sus hermanos en el sufrimiento, además, anima y alegra a quien es testigo de su vida.
Hoy también mi pueblo, esta aldea global tan al alcance de la mano y en la que tantas personas sufren, esperan y desesperan, necesita alivio.
Me descruzaré de brazos, déjare de buscarme a mi cuando consuelo, tomaré mis miedos y mis arrogancias y vestida con tu Gracia, alimentada por tu Cuerpo y empujada por tu Espíritu me pondré en camino. Quiero ser voz de los que no la tienen y ternura para los pequeños de la tierra.
Quiero ser alegría y ánimo, quiero contar la Buena Noticia que llevo en mis manos, quiero decir a voz en cuello que ya no estamos solos, o quiza en una nana, de las que arrullan, de las que sanan, de las que sostienen.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

MIENTRAS IBAN DE CAMINO QUEDARON LIMPIOS



Caminar, no a ciegas, pero si en firme
confiadamente, caminar, a la vera de tu Palabra, Señor.
Encontramos a ritmo de pisada la transparencia perdida
y empezamos a ver,
a sanar,
a gustar.
Fuimos a tu encuentro y desde lejos te gritábamos
nuestra angustia y nuestras llagas:
leprosos somos, heridas vivas, carne muerta
pero tú que eres la vida explícanoslo.
No nos das respuestas, nos das palabras verdaderas,
nos das vida, nos pones en camino y en camino nos curas.
Aquí me tienes, he vuelto a tus pies, agradecida hoy,
agradecida ayer,
agradecida mañana, agradecida...
porque tu Gracia
-que no mi poca fe-
me está salvando.